Fuete y Verguilla (F y V)

Un blog para el sector pesquero


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Basura y sargazo en La Parguera

Por: Jannette Ramos García

Parte de mi trabajo como coordinadora de la revista Fuete y Verguilla, me lleva a tratar de conocer, de primera mano, todo aquello que tenga que ver con la vida, con las experiencias, las pesquerías, y, todo lo que tenga que ver con pescadores y pescadoras. Por eso, cuando me surge la oportunidad de ir con algún pescador o pescadora a observar lo que es cotidiano para ellos y ellas, agarro esa oportunidad aunque la pase sentada en el fondo del bote, sintiendo en mi estómago los efectos del vaivén del mar. Claro, ya sé que, si miro al horizonte, me voy a sentir mejor y así ha sido. De estos viajes, he obtenido imágenes que a mí se me antojan preciosas, otras plasman el esfuerzo diario de estos hombres y mujeres que muchas veces exponen sus vidas para traernos a nuestras mesas, los frutos del mar. Es también una manera de documentar, las vivencias, las luchas por la subsistencia y, en algunos casos, la de las villas pesqueras que se ven amenazadas por la elitización de la costa. Es también nuestra forma de llevarles la manera en que, en algunas de estas villas, han manejado experiencias negativas y las han transformado en positivas que las han impulsado a salir adelante.


Es por esto que en dos ocasiones he salido con Andy Maldonado, pescador y colaborador incondicional de Fuete y Verguilla. La primera vez que salí a la mar con él, apenas se sumergió, mi cuerpo reaccionó y vomité varias veces y para tratar de contrarrestar el malestar me acosté en el fondo de la lancha y dormí allí unas tres horas. Para mi segundo viaje ya estaba mentalmente preparada, así que solo vomité una vez y pude aprovechar mejor la experiencia. Fue entonces cuando pude observar un fenómeno que aunque común en ciertas épocas del año, este año ha sido impresionante, no solo para mis ojos inexpertos, sino para los mismos pescadores. Me refiero a la llegada del sargazo a nuestros mares. Enormes parchos a nuestro alrededor, hacían lucir el mar algo raro por la apariencia que le provocan estas manchas. Andy no pareció verse incomodado por este fenómeno. Sin embargo, Liza y Sonia en La Parguera tuvieron razones de peso para sentirse afectadas por ese fenómeno y procedo a narrarles, lo que allí viví.

Viajar en bote a través de los canales de La Parguera, es siempre una experiencia sobrecogedora y maravillosa. No falla, que cada vez que voy, vea todo como si fuera nuevo para mí. Para hacer la experiencia más gratificante, voy con tres de las personas que más conocen el área: Liza Flores, Sonia Vega y Rodrigo (Roli) Irizarry; dos pescadoras y un pescador. Viajando en su bote, me han llevado a los distintos cayos y, a su lado, he tenido la oportunidad de ver desde manatíes, hasta aves que migran a y tienen allí a sus crías. He levado nasas y he ayudado a sacar pez león de la red en la que lo atrapan. Pero lo mejor es que he podido llevar a casa, pescado, carrucho, langosta y pulpo fresquecito. Esos son viajes de trabajo, de los que aprendo y disfruto a la vez. Esta semana recibí una llamada de Liza, pidiéndome que la acompañara en otro viaje a los cayos, pero no a pescar, quería que tomara fotos. Intrigada, llegué a las 7:00am a la Villa Pesquera de La Parguera, donde ella tiene su bote. Allí me esperaba Liza, Sonia y el inseparable nietecito de Liza, Tito.

Cuando le pregunté sobre lo que quería que retratara, contestó que la basura que había llegado a los mangles con las corrientes y las lluvias de los días pasados. El día estaba precioso, el cielo irradiaba un color azul intenso, el mar se pintaba de un turquesa profundo y para hacerlo mejor, soplaba una ligera brisa que nos brindaba comodidad. Pero, si todo eso fue impresionante, más lo fue llegar a los mangles que bordean los canales y encontrarlos anegados en sargazo maloliente y oscuro. Una vez dentro de los canales el sargazo se había apoderado de ellos también, dificultando el paso y el funcionamiento del motor de la lancha al punto de que, por momentos, hubo que apagarlos y usar los remos. Sobre el sargazo, observé grandes cantidades de basura y mucha más, atrapada en las raíces de los mangles. ¿Qué hacen un televisor, una nevera de playa, un remolque, cubos, zapatos, asientos de carro, carritos de supermercado, un tanque de calentador de agua solar, sogas y botellas de toda clase de líquidos, entre otras cosas, en nuestros mares? ¿Quién limpia? Pero sobre todo, ¿quién es responsable de que todo esto llegue a donde no debe estar? Estoy segura de que todos y todas los y las que lean este blog, tienen la respuesta correcta.
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Oiga, y duele ver cómo maltratamos nuestros recursos, cómo los damos por sentado, como si todo lo que hacemos no los impactara. La Parguera es uno de esos lugares idílicos que tenemos en nuestra Patria, pero no lo apreciamos. Nadie piensa, que lo que tira en el río, va a llegar al mar; a ese mar donde habitan seres pacíficos como los manatíes, las tortugas marinas que sabemos pueden morir atrapadas en nuestra basura, y que en el mar viven especies que nos proveen alimento. Es también doloroso ver que el gobierno se hace de la vista larga ante la presencia de esa basura, como es igual de grave el bochorno que nos debe producir, que los turistas que llegan a nuestra patria, vean nuestros más hermosos paisajes cubiertos de basura.

Yo pienso que las campañas de recogido de basura no deben ser consideradas un éxito cuando se recogen miles de bolsas o cientos de gomas de carros o lo que sea. El éxito debe ser que no se llene ni una sola bolsa de basura, que nuestras costas y nuestros mares sean el reflejo de un orgullo patrio y de una conciencia de conservación para nuestros recursos naturales.

El sargazo, posiblemente tiene una razón natural para llegar aquí y no sabemos si es bueno o malo para los mangles, pero sí sabemos cómo llega la basura y sí sabemos que su impacto es totalmente negativo. Menos mal, que existe gente como Liza, Sonia, Roli y hasta Tito que colaboran de manera consistente con la limpieza de La Parguera y se preocupan porque usted y yo, cuando la visitemos, la encontremos como debe estar todo nuestro País: limpio.


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Una mirada al mundo de los pescadores: Una perspectiva global

“Una mirada al mundo de los pescadores… recorre la historia de la pesca en Puerto Rico, examina sus aciertos y desaciertos y presenta asuntos que deben ser atendidos con premura. Con un alto grado de certeza y precisión, este trabajo de política pública explora la situación actual de la pesca en Puerto Rico y la inserta, eficazmente, en el contexto global de esta industria y en el entramado de acontecimientos y decisiones que han sobrevenido a través del tiempo. Asimismo, ofrece datos concretos sobre la condición de nuestras pesquerías, sin dejar a un lado la sensibilidad que emana de la pesca como modo de vida que ha caracterizado, por siglos, las costas de nuestro país.”

http://seagrantpr.org/catalog/files/books/Mirada_al_mundo_de_los_pescadores.pdf


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En la próxima edición de la Revista Fuete y Verguilla…

el tema será, Las mujeres en la pesca. Mientras trabajamos en esa edición pronto verán en el blog un pequeño video que hemos creado para dar a conocer  mujeres que día a día se dedican a la pesca o al negocio de administrar pescaderías, unas que son proeles, otras que pescan y venden ostiones, vendedoras o jueyeras y organizadoras de festivales de pescadores y de pescao.

La portada de la revista lleva una imagen de la artista paraguaya, Carla Ascarza, llamada Máscara de Mujer Pez, quien muy gentilmente, nos dio el permiso para usar su maravillosa obra.

Esperamos que el video les agrade y que despierte en ustedes, el deseo de conocer algunas de las mujeres que han permanecido invisibles en un mundo que se piensa de hombres, pero en el que las mujeres a través de los años han tenido un rol importante y distinguido.


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Pez león a la Giovanna Huyke

Por: Jannette Ramos García

Hace unos meses, Andy Maldonado, pescador y colaborador de la revista Fuete y Verguilla, me invitó a su casa con el propósito de que probara el pez león. Esa invitación dio pie para que preparásemos una edición especial de F y V, a la que llamamos No dejes que te coma el león ¡Cómetelo tú!.  Dicha edición se produjo con el fin de educar a los pescadores y a las pescadoras  a que lo pesquen, lo vendan y, al igual que sus clientes, que lo consuman sin temor. Es también, una forma proactiva de manejar la plaga en que se ha convertido esta especie invasora tan dañina para el recurso marino.

Una tarde mi compañera de trabajo, Cristina Olán Martínez, quien es la comunicadora del Programa Sea Grant, le habló de la revista al profesor Héctor Huyke y él, a su vez le habló a su famosa hermana, la chef Giovanna Huyke.  Ella no había probado aún pez león, así que surgió una invitación de parte de ellos con el fin de que ella confeccionara diversas recetas usándolo como base, invitación que aceptamos con muchísimo placer. ¡No todos los días tenemos la oportunidad de comer alimentos confeccionados por una chef tan reconocida! Así que, dirigimos nuestro rumbo, un domingo en la noche a Las Marías a la casa del Dr. Huyke.  Me acompañaba mi esposo y Andy, quien pescó los 17 leones que Giovanna iba a cocinar.

Andy y Giovanna

La noche estaba fresca y  el ambiente, se tornó animado por la buena conversación y por la convivialidad que se produjo entre nuestros anfitriones, la familia de Cristina, y nosotros. Obviamente el centro de atención fue la cocina. Allí bullía la acción culinaria. Por un lado, Chris Papadopoulos preparaba un pan italiano llamado focaccia,  entre cuyos ingredientes resaltan las aceitunas Kalamata, el aceite de oliva, el queso feta y otras especias sobre una base de harina de trigo, que luego se hornea. Giovanna cortaba las verduras para preparar un caldo con las cabezas del pez león y todos los demás observábamos el proceso,

En el centro de la mesa del comedor, una ensalada que confeccionó Cristina, lucía colores brillantes. Pepinillos, tomates, zanahorias, aceitunas Kalamata, pimientos rojos y amarillos, lechuga del país, menta, orégano, albahaca y cebolla lila formaban parte de sus ingredientes. A su lado y como entremés, el humus preparado por Giovanna. El mismo se convirtió en punto obligado para comer con pan pita y con queso feta. Además mi esposo Jorge preparó dulce de mangó en casa y lo llevó y con el queso feta y el pan pita, la combinación fue sencillamente sabrosa.

Como hormiguita laboriosa, Giovanna, mientras tanto, empanaba el pez león con harina de arroz. El fin era proteger la carne del pez al freírlo, para que no se seque y que quede más jugoso. Los peces más grandes, los fileteó.   Finalmente, llegó el momento tan esperado, el llamado a comer. En la mesa el plato con los peces león y tres salsas diferentes para el pescado (salsa verde, salsa oriental y un mojito isleño),  papas rosadas con especias, arroz con vegetales y calabaza horneada con queso azul.

Sentados a la mesa, a la  luz de la luna en el patio de la casa y con el sonido de una fuente que alberga peces coi, nos sentamos a comer.  Todavía recuerdo el rostro de los presentes cuando probaron el pez león. Fueron expresiones de asombro y de gusto, porque fue agradablemente sorprendente el sabor delicado y la carne tan tierna que estaban degustando. Yo comí mi pez león con la salsa oriental que estaba confeccionada con jengibre, ingrediente que me fascina. Los demás  probaron las otras salsas y a juzgar por el gusto con que comieron, me atrevo a pensar que estaban tan deliciosas como la que yo probé.  El postre fue un delicioso helado de mangó fresco que preparó Giovanna durante la tarde.

El pez león es delicioso y en las manos mágicas de Giovanna, se convirtió en manjar de los dioses. Quiero agradecer a  Andy por estar siempre disponible para compartir sus  conocimientos y por pescar los peces león, que esa noche consumimos . Gracias al Dr. Huyke por prestar su cocina y por invitarnos a su hogar y sobre todo, gracias a Giovanna por ofrecernos sus conocimientos como chef .

Héctor y Noelia

Aquí en Fuete y Verguilla, el blog, le brindamos las recetas de las salsas que tan amablemente ha cedido Giovanna Huyke para el disfrute de nuestras y nuestros lectoras y lectores.

Salsa verde de cilantrillo

Ingredientes:

1/2 pimiento de cocinar

3 dientes de ajo

1 cdta. de orégano

3 cdas. de alcaparritas con su jugo

1 mazo grande de cilantrillo

1 a 2 hojas de recao

1/4 taza de vinagre de arroz

sal y pimienta

1/3 taza de aceite de oliva

Procedimiento:

En el procesador de alimentos, mezcle todos los ingredientes hasta tener un puré verde y uniforme. Pruebe y ajuste la sazón con sal y pimienta. Sirva a temperatura de ambiente con el pescado frito. Puede añadirle pique si desea.

Mojito isleño

Ingredientes:

2 cebollas cortadas en lascas finas

6 dientes de ajo en lascas finas

aceite de oliva

2 hojas de laurel

1/3 taza de alcaparritas

1/2 taza de aceitunas rellenas, cortadas en lascas

1 cubito de caldo de pollo

1 lata de salsa de tomate

2 a 3 pimientos morrones (asados de lata) picados en lascas finas

1/2 taza de vinagre blanco

sal y pimienta a gusto

cilantrillo picadito

Procedimiento:

En un caldero, mezcle todos los ingredientes y caliente hasta que comience a hervir. Reduzca el fuego y mueva manteniendo un hervor suave. Cocine por 20 minutos o hasta que las cebollas estén translucientes. Pruebe y ajuste la sazón. Sirva sobre el pescado frito.

Variación: Puede añadir hasta una taza de leche de coco al mojito para hacer una salsa de coco. Mezcle y caliente hasta que espese un poco.

Salsa oriental:

Ingredientes:

2 cdas. de jengibre rallado

1/2 taza de salsa soya

4 cdas. de azúcar morena

4 cdas. de vinagre

4 cdas. de agua

sal

cilantrillo picadito

2 cebollines picaditos

Procedimiento:

En una cacerolita, mezcle todos los ingredientes menos el cilantrillo y los cebollines. Caliente hasta que hierva y reduzca el calor manteniendo un hervor suave por 4 minutos. Retire del calor y añada el cilantrillo y los cebollines. Sirva seguida.

Salsa de mermelada:

Ingredientes:

1 taza de mermelada (Puede utilizar cualquier mermelada de fruta.) Si tiene muchos pedazos de fruta,

muela hasta tener una salsa más uniforme.

½ taza de jugo de lima

1 a 2 cdas. de pique

cilantrillo picadito

Procedimiento:

Mezcle todos los ingredientes y ajuste la sazón al gusto. Hay personas que añaden más lima según el dulce de la mermelada.


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Poema a Luis López Valle

Por: Cristina D. Olán Martínez

Durante décadas, la doctora Loreina Santos Silva, catedrática jubilada del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, se ha dedicado a entrevistar pescadores puertorriqueños, escuchar sus historias y conocer sus vidas. Santos Siva ha convertido las expresiones de estos pescadores en poesía. Sus composiciones están compiladas en la primera y segunda edición de Vocero del mar, poemario publicado por el Programa Sea Grant de Puerto Rico en 1982 y en 2007, respectivamente. Hoy, Loreina comparte con nosotros y con nosotras su más reciente poema, dedicado a Luis López Valle de Bajura, Isabela, quien ya tiene más de 90 años de edad.

Poema por: Loreina Santos Silva

En mi plena adolescencia

me atrajeron las bravatas,

amenazas arrogantes

en las olas de altamar

y todo lleno de ensueño

me fui en mi yola al azar…

los peces me dan la vida

la habichuela de mis hijos

la alegría de los vientos

que se llevan mis pesares

al fondo de las madréporas

por un día inesperado

un tiburón al acecho

viro mi yola boca abajo

y me trepé encima de ella

para llegar a la orilla

sano, salvo y sin pesar…



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Juan Carlos Santos Coira

Juan Carlos Santos Coira (Charlie)

Por: Jannette Ramos García

“Era un hombre recto”  – Raúl Sostre (El Búho) pescador de la Asociación de Pescadores del Cibuco

Una llamada tarde en la noche, efectuada por  Jesús M. Ruiz  al  que conocemos como Chuíto, presidente de la Villa Pesquera de Vietnam, en Cataño, me informó sobre el inesperado fallecimiento de Charlie. Inesperado para mi, pues apenas unas semanas atrás había percibido su fortaleza y su alegría de vivir, que provenía del compartir con su familia, a la que me presentó, y con sus pescadores, a quienes defendía a capa y espada.

Juan Carlos Santos Coira,  o Charlie, cómo le decía su gente, tenía 49 años al momento de su fallecimiento, y era el presidente de la Asociación de Pescadores del Cibuco, en el pueblo de Vega Baja. Lo conocí cuando visité lo que será la instalación de la villa pesquera. Quería conversar con ellos y entregarles la revista Fuete y Verguilla.  Al momento, de la villa, sólo hay unas varillas que marcan el terreno, y los planos para su construcción una vez les entreguen los estudios de suelo, que es lo único que falta para lograr todos los permisos.

Ese día me habló de sus luchas por sacar adelante a sus pescadores y a su familia. Me habló de las luchas ambientales que han sostenido, de la luchas de clase, de los procesos de elitización que permean los alrededores de lo que va a ser la villa. Pero sobre todo, habló con orgullo de que todas esas luchas habían sido premiadas y recompensadas con los logros obtenidos. De los relatos más hermosos que compartió, me expresó, que fue su mamá quien le enseñó a pescar siendo pequeño, y que empezó pescando con una careta por lo que se dedicó a bucear, aunque  luego pescó también con caña.

En las  dos horas y media que compartimos, me di cuenta de que estaba ante un hombre luchador, con una dignidad poco común, muy respetuoso de su entorno, de sus pescadores, del ambiente y de su familia. Un hombre con un sentido de justicia tan grande que le llevó a ganarse el respeto de cuantos le conocieron. Era una de esas personas, que de alguna forma te hacen pensar que luchar y nadar contra la corriente valen la pena. Charlie se distinguió porque, en lugar de dividir, el unía.  Jesús Morales, secretario de la asociación relató una anécdota que comprueba ese hecho.  Jesús fue miembro del Club Náutico del Cibuco y para ese entonces era adversario de Charlie. Sin embargo, el reconoció la valía y la integridad de Charlie, al punto que se convirtió en amigo y en su mano derecha.

Esa noche, después de la llamada de Chuíto, decidí ir al funeral. A mi entrada a la funeraria Fuente de Luz en Vega Baja, pude notar muchos botes estacionados en la calle. Cada uno adornado con ramas de árbol de flamboyán.  Ya dentro de la funeraria, observé un gran número de personas entre las que eran fácilmente identificables los pescadores. Pescadores cuyos rostros y conversaciones denotaban la incertidumbre que se cierne ahora sobre ellos ante los planes que con la muerte de Charlie, quedan inconclusos. Todos expresaban lo mismo, Charlie era su líder y confiaban plenamente en él.  Pero, no fueron solo los pescadores los que sintieron la pérdida de su líder, sino la comunidad Barriada Sandín, donde él era un líder comunitario, que le brindaba clínicas de deportes a los jóvenes. De la misma forma, contribuía con otras villas pesqueras, entre ellas la de Vietnam. Charlie, creía en ayudar y orientar a los pescadores.

Una red cubría el féretro, una caña de pescar, enredado en sus manos, un cordel y un anzuelo en lugar de un rosario,  y en la tapa del mismo, de lado a lado un palangre y en una esquina, dos guantes de boxeo.  Tenía además,dos arreglos florales que flanqueaban el ataúd, uno de ellos con un adorno en forma de timón y otro con un adorno en forma de cámara fotográfica. La cámara, porque además de pescar, Charlie era fotógrafo profesional.  Cómo si todo eso no hubiese sido suficiente, en una pantalla, proyectaban fotos de Charlie, pescando, con su familia, en celebraciones, teniendo ratos de ocio en el mar y una foto de cuando fue boxeador y de fondo se escuchaba su música favorita, la salsa. Canciones como, Sin salsa no hay paraíso, cantada por El Gran Combo de Puerto Rico, Borinquen, de La Sonora Ponceña y una canción interpretada por Tito Rojas, Nadie es eterno, que resultó ser muy apropiada para el momento.

Nadie es eterno   – Tito Rojas

La comitiva fúnebre partió bajo un cielo oscuro y una lluvia persistente. Fue llevado a la rampa de donde se tiran los botes muy cerca de lo que va ser la villa  y allí el ataúd fue elevado y posado dentro de su bote y partió  hacia el cementerio. Le acompañaron en ese viaje, sus dos hijos, Juan Carlos y Miguel, su hija Charymar, su esposa Lucimar, sus dos hermanas, Alma e Ivonne, su hermano José Rubén, y su nuera, Viviana.

Una sola visita a la villa del Cibuco, y una sola vez en que le vi, pero Charlie se convirtió de inmediato en un hombre por el que sentí respeto. Un hombre digno, recto, humilde, trabajador, admirado y querido, un hombre de familia al que le brillaron los ojos cuando me habló de cada uno de sus hijos y de su hija y al que vi interactuar con su esposa y su nietecito con profundo amor.

Los pescadores perdieron a un aliado incansable. Como buen boxeador, Charlie jamás rehuyó la batalla y siempre estuvo listo para el combate.