Fuete y Verguilla (F y V)

Un blog para el sector pesquero


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¡Anímese a comer pez león!


Cuando ocurrieron los primeros avistamientos del pez león en nuestros mares, se creó una cierta histeria colectiva. Se decía que el pez león era venenoso y que una hincada con él podría causar la muerte. De forma anecdótica ocurrió algo similar en el año 1975 cuando en los cines se exhibió la película Jaws.  Para entonces, hubo público que decidió no aventurarse en el mar por temor a que un tiburón los atacara. Asimismo ocurre con el pez león, al que se le achaca todo tipo de desgracias para las personas que tengan contacto con él. Claro, no perdamos de perspectiva que las espinas en sus aletas dorsales, anales y pélvicas son venenosas y que una hincada con ellas resultaría muy dolorosa y de cuidado, si la persona es alérgica a su veneno. Pero claro, una persona puede ser alérgica a muchas cosas. Pero una vez que se le remueven las espinas, es un pez común y corriente. Resulta, que el extra-marestre tal y como Michelle Schärer-Umpierre le llamó en el artículo ¿Quién o qué es el pez león? , que escribió para la revista Fuete y Verguilla de mayo de 2009, es un pez invasor en nuestros mares. ¿Qué cómo llegó a nuestros mares se pregunta usted? Existen varias teorías; pero a la que se le da mayor credibilidad es a la que dice que en el año 1994 durante el paso del huracán Andrew por la Florida, en el acuario de Miami Dade, se rompieron peceras que tenían especímenes de pez león que para entonces se consideraban como decorativos y llamativos. Estos llegaron al mar y se aclimataron perfectamente a esas aguas. Hay que hacer claro que provienen del Océano Pacífico y del Océano Índico, allí tienen depredadores naturales que controlan su desarrollo. Sin embargo, en nuestras aguas no tienen depredadores y una hembra adulta pone de 15,000 a 20,000 huevecillos cada 4  días.

¿Por qué queremos controlar el que este pez se siga propagando? La razón principal es que tiene un apetito voraz y se come los juveniles de peces de interés comercial como los pargos, los loros, los gallos, los chillos y los meros, además de langostitas y de camarones.  Al no tener depredadores, no existen otras formas de controlarlos que no sean las que se producen por la intervención del hombre. En este caso, me refiero a que hay que pescarlos, cortarle las espinas y ¡comérselos!!!

En el Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico y en el Centro Interdisciplinarios de Estudios del Litoral en conjunto con la Sra. Noemí Peña, bióloga del Laboratorio Pesquero del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y con el pescador Andrés Maldonado, hemos trabajado un sinnúmero de medidas para orientar al público, a los pescadores y a los dueños de los restaurantes para que prueben el pez león, que lo consuman porque la carne es sencillamente deliciosa.

Para empezar, creamos una pequeña presentación que hemos ofrecido ya en lugares como el Instituto de Banca de Mayagüez, donde los y las estudiantes de las clases de cocina, se interesaron en conocer cómo se prepara, desde el corte de las espinas hasta llevarlo a la sartén para cocinarlo.  Esa charla fue muy concurrida y los y las participantes saborearon el pescado cocido en su caldo y preparado en filetes sobre un majado de apio. Además, tomaron las espinas venenosas, las hornearon por unos quince minutos (el veneno se degrada con el calor) y las usaron para decorar los filetes y para hacer unos pinchos pequeños donde ensartaron trozos del pescado y pimiento asado. Debo decir, que me quedé con las ganas de comer más del pez león de las tres formas en que lo prepararon.

Ofrecimos otra charla en la Universidad Católica de Mayagüez, nuevamente a estudiantes de las clases de cocina. En ambas charlas, los y las estudiantes realizaron múltiples preguntas que hicieron más amena la presentación. Al final, el profesor preparó pez león al ajillo servido en pinchos y nuevamente tuvimos el placer de degustarlo.

Pronto tendremos disponibles para ustedes, los videos que estamos creando con información de cómo pescar de forma segura al pez león, otro video en el que se alienta al público a que pidan pez león a su pescador o pescadora favorit@ y a que lo solicite en los restaurantes de mariscos de su preferencia.

Si desea obtener información o que se le lleve una charla a su comunidad, lugar de trabajo o escuela puede comunicarse al correo electrónico: fueteyverguilla@gmail.com o puede llamar al 787- 834-4726.

Como le decimos en Fuete y Verguilla, ¡Anímese a comer pez león!


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Artículo publicado en la revista Atabey: Fuete y verguilla: Cuatro años informando al sector pesquero

Fuete y verguilla: Cuatro años informando al sector pesquero

Fuete y verguilla responde a la necesidad de difundir información entre todos los actores del sector pesquero y propiciar un debate entre éstos. (foto por Jannette Ramos García, La Parguera, Lajas)

Por Cristina D. Olán Martínez

En octubre del año 2007, el Centro Interdisciplinario de Estudios del Litoral (CIEL) y el Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico (PSGUPR), comenzaron a producir la revista Fuete y verguilla.

Fuete y verguilla responde a la necesidad de difundir información entre todos los actores del sector pesquero y propiciar un debate entre estos. Es un medio dirigido a: pescadores y pescadoras, manejadores del recurso pesquero, distribuidores e investigadores, entre otros constituyentes del mencionado sector.

“Los recortes en los presupuestos gubernamentales, tanto a nivel federal como estatal, trajeron como consecuencia la reducción de la cantidad de publicaciones dirigidas al sector pesquero. Nosotros quisimos ocupar ese espacio, ese nicho”, relató el doctor Manuel Valdés Pizzini, catedrático del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y director asociado del PSGUPR, acerca del comienzo de la revista.

La revista, que hoy día es leída en villas pesqueras, asociaciones de pescadores y pescaderías alrededor de todo el archipiélago de Puerto Rico, ha sido producida con fondos para mejoras en los servicios de extensión para pesquerías (Fisheries Extension Enhancement Grant), del Programa Sea Grant. Con el pasar del tiempo, la misma ha experimentado cambios en su formato, se ha tornado más atractiva, en términos visuales, y cuenta con los lectores que fielmente buscan la revista. Su variedad de temas también constituye un punto a su favor.

“Hemos abarcado un sinnúmero de temas tales como las artes de pesca, nuevas tecnologías, programas de manejo. También, Fuete y verguilla ha cubierto asuntos de índole cultural, como el número que se dedicó a la plena, género musical costero por excelencia, por ejemplo. Hemos brindado información sobre: las vedas, las reservas marinas, el reglamento de pesca, especies invasoras como el pez león, el censo de pescadores, los chinchorros, la historia de la pesca, la jurisdicción federal y estatal sobre el territorio y especies altamente migratorias, entre otros. Hemos desarrollado una serie de artículos sobre las villas pesqueras, describiendo sus características y preocupaciones”, señaló Valdés, quien inició la coordinación de la revista.

Fuete y verguilla cuenta con la colaboración y la participación en la redacción, de pescadores, de representantes del sector pesquero, de educadores y de investigadores y manejadores del recurso. Esto ha tenido como resultado que las lectoras y los lectores se identifiquen más con la publicación y la hagan suya.

Hemos tratado de llevar el aspecto humano, de que el pescador se pueda ver en Fuete y verguilla, que la revista recoja quiénes son ellos, qué problemas tienen, cómo pueden resolver esos problemas. Se les traen situaciones de villas pesqueras que han tenido que dar luchas por diferentes causas, entre ellas la elitización y el desarrollo desmedido y mal planificado en nuestras costas”, indicó Jannette Ramos García, asistente de investigación del CIEL y encargada de la revista desde finales del año 2009.

Jannete Ramos García (derecha), coordinadora de la revista, y Johanna Guzmán Castillo, encargada de la maquetación. (foto por Oliver Bencosme Palmer)

Ramos García, junto a la estudiante de ingeniería civil Johanna Guzmán Castillo, preparan cada número con más de mes y medio de antelación a su publicación. Guzmán Castillo realiza la labor relacionada a la maquetación de la revista y lleva a cabo todos los procesos relacionados al uso de programados como InDesign yPhotoshop. También, Ramos García reconoce la labor de Guillermo Damiani González, jefe de impresos del PSGUPR, de Mydalis Lugo Marrero, editora de la revista y de Cristina D. Olán Martínez, coordinadora de comunicaciones y editora inicial de Fuete y verguilla. Además, la revista cuenta con la asesoría técnica de la doctora Michelle Schärer Umpierre.

Fuete y verguilla se publica cuatro veces al año, en papel y en formato digital. La misma se envía a distintos colectivos vinculados al sector pesquero, a las agencias gubernamentales, a pescadores individuales, a bibliotecas y a diversos medios de comunicación. Puede acceder a http://www.seagrantpr.org y visitar la sección de Publicaciones de la página electrónica del PSGUPR. Además, la revista cuenta con un blog (https://fueteyverguilla.wordpress.com/) y con su página en Facebook (Fuete y Verguilla).

Fuete y verguilla y la mujer en la pesca

Ante la falta de un documento que recopilara la labor y la aportación de las mujeres en la pesca, la producción de Fuete y verguilla se dio a la tarea de publicar un número sobre la mujer en la pesca.

“Nunca se había hecho un trabajo dedicado a la mujer en la pesca. La mujer en la pesca es un sector sumamente amplio, es la pescadora, es la proel, es la administradora de una villa pesquera, la secretaria, la que cocina, la que recoge ostiones, la neverista, la jueyera, la que organiza el Festival del Pesca’o. En fin, las mujeres hacen dentro del mundo de la pesca lo mismo que los hombres lo único que han estado invisibilizadas. Por eso es que publicamos este número dedicado a la mujer, explicó Jannette Ramos García.

Fuete y verguilla dedicó su edición de septiembre a la mujer en la pesca. (foto por Jannette Ramos García)

El número fue publicado en septiembre de 2011 e incluye artículos que recogen parte de la historia de la mujer en la pesca, perfiles de mujeres que han dedicado su vida a dicha actividad y fotos que recorren diversas generaciones de mujeres vinculadas con este sector productivo. Además, cuenta con la colaboración de la doctora Irizelma Robles Álvarez, poeta y estudiosa de la pesca en Puerto Rico.

Por otra parte, Máscara de Mujer Pez, la obra que aparece en la portada, fue realizada por la artista paraguaya Carla Verónica Ascarza. Dicha obra pertenece a una serie de pinturas realizadas sobre el lienzo en las que la artista presenta al género femenino con los cientos de rostros (máscaras) que una mujer de nuestros tiempos quiere o debe asumir. Ascarza contribuyó a los esfuerzos de la producción de la revista al donar su arte a Fuete y verguilla.

Para obtener copia de este número puede comunicarse con el Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico a los siguientes números: (787) 834-4726, (787) 832-3585 y (787) 832-8045. También puede escribir a fueteyverguilla@gmail.com. Asimismo, puede acceder la revista en la sección de Publicaciones enhttp://www.seagrantpr.org.

La autora es Coordinadora de comunicaciones del Programa Sea Grant de la UPR.

 

Obra de arte que engalana la portada dedicada a la mujer en la pesca, por la artista paraguaya Carla Verónica Ascarza.


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La mujer en la pesca

Máscara de Mujer Pez, obra de la artista paraguaya, Carla Ascarza.

Invisibles. Así permanecen para todos los fines, las mujeres en la pesca. En nuestra isla, cuyas dimensiones son pequeñas, la gran mayoría de las personas, no saben que hay un grupo de mujeres que se dedica a este oficio Sin embargo, son más de las que podemos imaginar y no solo las podemos identificar como pescadoras. Muchas de ellas, son líderes en sus comunidades, otras han luchado por hacer valer los derechos de sus compañeros pescadores, unas administran villas pesqueras, otras recogen ostiones y los venden y hasta organizan festivales del pescao o en honor a pescadores. Muchas de estas mujeres han sido proeles de sus esposos, una función que requiere una gran responsabilidad.

En fin, las mujeres no conocen límites a la hora de ejercer diferentes oficios y trabajos. No importa si tienen doble o triple jornada, están dispuestas a trabajar  y aman lo que hacen. Cada una de las mujeres entrevistada para esta revista, habló del amor y el respeto que sienten hacia el mar y todas las especies que en él habitan.

Quiero reconocer y agradecer la forma tan desprendida en que Carla Ascarza, artista paraguaya, nos cedió el uso de su obra, Máscara de Mujer Pez, para que engalanara nuestra portada. La solidaridad femenina y sobre todo la preocupación por preservación de las especies y del recurso marino, queda evidenciada con su gesto fraternal y sincero.

Fuete y Verguilla se honra en presentarles un grupo de mujeres que con responsabilidad, orgullo, sabiduría y hasta valentía se dedican de una forma u otra forman parte del mundo de los pescadores A este mundo ahora le llamamos, el mundo de los pescadores y las pescadoras.


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Basura y sargazo en La Parguera

Por: Jannette Ramos García

Parte de mi trabajo como coordinadora de la revista Fuete y Verguilla, me lleva a tratar de conocer, de primera mano, todo aquello que tenga que ver con la vida, con las experiencias, las pesquerías, y, todo lo que tenga que ver con pescadores y pescadoras. Por eso, cuando me surge la oportunidad de ir con algún pescador o pescadora a observar lo que es cotidiano para ellos y ellas, agarro esa oportunidad aunque la pase sentada en el fondo del bote, sintiendo en mi estómago los efectos del vaivén del mar. Claro, ya sé que, si miro al horizonte, me voy a sentir mejor y así ha sido. De estos viajes, he obtenido imágenes que a mí se me antojan preciosas, otras plasman el esfuerzo diario de estos hombres y mujeres que muchas veces exponen sus vidas para traernos a nuestras mesas, los frutos del mar. Es también una manera de documentar, las vivencias, las luchas por la subsistencia y, en algunos casos, la de las villas pesqueras que se ven amenazadas por la elitización de la costa. Es también nuestra forma de llevarles la manera en que, en algunas de estas villas, han manejado experiencias negativas y las han transformado en positivas que las han impulsado a salir adelante.


Es por esto que en dos ocasiones he salido con Andy Maldonado, pescador y colaborador incondicional de Fuete y Verguilla. La primera vez que salí a la mar con él, apenas se sumergió, mi cuerpo reaccionó y vomité varias veces y para tratar de contrarrestar el malestar me acosté en el fondo de la lancha y dormí allí unas tres horas. Para mi segundo viaje ya estaba mentalmente preparada, así que solo vomité una vez y pude aprovechar mejor la experiencia. Fue entonces cuando pude observar un fenómeno que aunque común en ciertas épocas del año, este año ha sido impresionante, no solo para mis ojos inexpertos, sino para los mismos pescadores. Me refiero a la llegada del sargazo a nuestros mares. Enormes parchos a nuestro alrededor, hacían lucir el mar algo raro por la apariencia que le provocan estas manchas. Andy no pareció verse incomodado por este fenómeno. Sin embargo, Liza y Sonia en La Parguera tuvieron razones de peso para sentirse afectadas por ese fenómeno y procedo a narrarles, lo que allí viví.

Viajar en bote a través de los canales de La Parguera, es siempre una experiencia sobrecogedora y maravillosa. No falla, que cada vez que voy, vea todo como si fuera nuevo para mí. Para hacer la experiencia más gratificante, voy con tres de las personas que más conocen el área: Liza Flores, Sonia Vega y Rodrigo (Roli) Irizarry; dos pescadoras y un pescador. Viajando en su bote, me han llevado a los distintos cayos y, a su lado, he tenido la oportunidad de ver desde manatíes, hasta aves que migran a y tienen allí a sus crías. He levado nasas y he ayudado a sacar pez león de la red en la que lo atrapan. Pero lo mejor es que he podido llevar a casa, pescado, carrucho, langosta y pulpo fresquecito. Esos son viajes de trabajo, de los que aprendo y disfruto a la vez. Esta semana recibí una llamada de Liza, pidiéndome que la acompañara en otro viaje a los cayos, pero no a pescar, quería que tomara fotos. Intrigada, llegué a las 7:00am a la Villa Pesquera de La Parguera, donde ella tiene su bote. Allí me esperaba Liza, Sonia y el inseparable nietecito de Liza, Tito.

Cuando le pregunté sobre lo que quería que retratara, contestó que la basura que había llegado a los mangles con las corrientes y las lluvias de los días pasados. El día estaba precioso, el cielo irradiaba un color azul intenso, el mar se pintaba de un turquesa profundo y para hacerlo mejor, soplaba una ligera brisa que nos brindaba comodidad. Pero, si todo eso fue impresionante, más lo fue llegar a los mangles que bordean los canales y encontrarlos anegados en sargazo maloliente y oscuro. Una vez dentro de los canales el sargazo se había apoderado de ellos también, dificultando el paso y el funcionamiento del motor de la lancha al punto de que, por momentos, hubo que apagarlos y usar los remos. Sobre el sargazo, observé grandes cantidades de basura y mucha más, atrapada en las raíces de los mangles. ¿Qué hacen un televisor, una nevera de playa, un remolque, cubos, zapatos, asientos de carro, carritos de supermercado, un tanque de calentador de agua solar, sogas y botellas de toda clase de líquidos, entre otras cosas, en nuestros mares? ¿Quién limpia? Pero sobre todo, ¿quién es responsable de que todo esto llegue a donde no debe estar? Estoy segura de que todos y todas los y las que lean este blog, tienen la respuesta correcta.
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Oiga, y duele ver cómo maltratamos nuestros recursos, cómo los damos por sentado, como si todo lo que hacemos no los impactara. La Parguera es uno de esos lugares idílicos que tenemos en nuestra Patria, pero no lo apreciamos. Nadie piensa, que lo que tira en el río, va a llegar al mar; a ese mar donde habitan seres pacíficos como los manatíes, las tortugas marinas que sabemos pueden morir atrapadas en nuestra basura, y que en el mar viven especies que nos proveen alimento. Es también doloroso ver que el gobierno se hace de la vista larga ante la presencia de esa basura, como es igual de grave el bochorno que nos debe producir, que los turistas que llegan a nuestra patria, vean nuestros más hermosos paisajes cubiertos de basura.

Yo pienso que las campañas de recogido de basura no deben ser consideradas un éxito cuando se recogen miles de bolsas o cientos de gomas de carros o lo que sea. El éxito debe ser que no se llene ni una sola bolsa de basura, que nuestras costas y nuestros mares sean el reflejo de un orgullo patrio y de una conciencia de conservación para nuestros recursos naturales.

El sargazo, posiblemente tiene una razón natural para llegar aquí y no sabemos si es bueno o malo para los mangles, pero sí sabemos cómo llega la basura y sí sabemos que su impacto es totalmente negativo. Menos mal, que existe gente como Liza, Sonia, Roli y hasta Tito que colaboran de manera consistente con la limpieza de La Parguera y se preocupan porque usted y yo, cuando la visitemos, la encontremos como debe estar todo nuestro País: limpio.


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Una mirada al mundo de los pescadores: Una perspectiva global

“Una mirada al mundo de los pescadores… recorre la historia de la pesca en Puerto Rico, examina sus aciertos y desaciertos y presenta asuntos que deben ser atendidos con premura. Con un alto grado de certeza y precisión, este trabajo de política pública explora la situación actual de la pesca en Puerto Rico y la inserta, eficazmente, en el contexto global de esta industria y en el entramado de acontecimientos y decisiones que han sobrevenido a través del tiempo. Asimismo, ofrece datos concretos sobre la condición de nuestras pesquerías, sin dejar a un lado la sensibilidad que emana de la pesca como modo de vida que ha caracterizado, por siglos, las costas de nuestro país.”

http://seagrantpr.org/catalog/files/books/Mirada_al_mundo_de_los_pescadores.pdf